Sueños Difusos

[200411.2133]

La Barra Donde Bebe El Diablo.

                     

“Valerio piensa que sólo borracho se puede vivir en estos cañaverales”  Marrero Aristy, Over.

 

La China se traga una jumbo de desayuno. La toma de una, como si fuese medicina para los pesares remendados de su ayer…Dice que prepara su estomago para la jornada de hambre que le espera y la noche de amores desenfrenados con los que paga el alquiler. Su mono ajustado que aniquila cualquier posibilidad de imaginación, destaca las cicatrices que decoran sus pellejos, es como si la vida despiadada escribiera una historia de penurias en su piel, esa piel que se ha estirado infinitas veces  para parir los hijos que le ha adjudicado el destino, el generoso destino…

Del otro lado de la barra esta El Manco, así le llaman porque le falta una mano, en la otra sostiene una chatica, su inseparable compañera de infortunios y fortunas que ha aprendido a abrir con dos dedos del pie. Aunque hoy descansa en la barra, piensa que tirado en la alcantarilla el ron sabe mejor, el frío del pavimento contrarresta el calor del líquido cuando baja por el esófago, arrastrando consigo los recuerdos que se empeña en no recordar. Todos se preguntan como perdió la mano y el inventa una nueva historia cada vez que lo cuestionan, su favorita es en la que dice ser un retirado marín estadounidense a quien una granada impetuosa le explotó en la mano antes de tiempo, pero cuentan las malas lenguas una historia relacionada con voyeurismo y esposos celosos que toman la justicia en sus propias manos.

 En la angosta pista improvisada en medio de la Barra Donde Bebe El Diablo se contornea Cuco La Salsa, dice que al nacer su corazón bombeo son antes que sangre y lo demuestra con sus arriesgados pasos de baile. Los zapatos de charol lustrados hasta reflejar en ellos su alma y el sombrero de ala ancha para disimular la calva se mueven con envidiable soltura en la ceñida sala, en la barra, una botella de Brugal enmallada, que se emboca cada vez que una voltereta le cansa, su combustible según asegura, el que se mezcla en sus venas con el son y la salsa.

 Detrás de la barra se pintorretea la Chucha, tratando de emular la morena de fuego que fue alguna vez, la propietaria de la barra apretuja sus desparramadas tetas a la altura del cuello mientras entona un bolero de esos que irónicamente invitan al pecado apelando al pudor y la vergüenza. Los extraños la cuestionan sobre la hora en la que el Diablo bebe en la barra y ella deja escapar una sonrisa picara que se escurre entre sus garabateadas bembas…Así como quien conoce el momento exacto en el que la tierra dejará de girar, tal como quien esconde la miseria humana de las almas marchitas que a punta de ron ayuda a curar.

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  1. manzanadeladiscordia posted this